Catar el Vino

El arte de saber degustar
 

 

Está claro que todos nosotros juzgamos permanentemente los sabores de los alimentos y bebidas que ingerimos. Prácticamente todos los días nos encontramos diciendo "muy rico", un poco dulce", "muy amargo", etc. Sin embargo la mayoría de las veces son comentarios superfluos e incapaces de brindar una información adecuada sobre el efecto que dichos alimentos y bebidas causan en nuestros sentidos. Para transmitir una información detallada de los sabores es preciso "catar". Que significa probar atentamente un producto para poder reconocer cualidades y defectos, involucrando sentidos básicos como la vista, el olfato, el gusto y ciertas sensaciones táctiles.
    Un ritual que, en el caso del vino por ejemplo, requiere, además de cierta habilidad innata, algunos procedimientos a seguir. Pero siempre teniendo en cuenta que describir las sensaciones que nos deja un vino son muchas y muy personales. Es una vivencia en la que todos podemos tener la razón aunque nuestras opiniones no sean las mismas. 

 

 

La ruta de los sentidos

 

 

Lo primero que hay que hacer antes de catar un vino es verificar que nuestro paladar esté neutro. Para ello es aconsejable un poco de pan blanco.

 

 

Vista
 
  •  

  • Como siempre todo entra por la vista. Chequear que la copa donde se sirve el vino esté limpia y haya buena iluminación Una vez servido, el vino tiene que estar claro, transparente, no turbio. Su intensidad colorante permite prejuzgar su cuerpo, su edad y el matiz.
    Algunas tonalidades comunes son,

    Vino blanco: Amarillo pálido, amarillo verdoso, amarillo claro, paja, oro, dorado, ámbar, oscuro, ocre, caramelo.

    Vino rosado: Rosa, fresa, piel de cebolla, ocre, cobre, naranja.

    Vino tinto: Negruzco, violáceo, azulado, rojo, rubí, púrpura, bermellón, granate, ocre, castaño.

    Luego de apreciar el color y la intensidad hay que hacer girar la copa en forma de remolino. Esto es para ver como el vino se escurre por el cristal. Si lo hace lentamente, dejando los bordes marcados, tenemos un vino con alto contenido alcohólico, espeso. Caso contrario es un vino seco y ligero

     

Olfato  

 

 

 

Luego de la inspección ocular sigue la olfativa (aunque algunos catadores lo hacen al revés para no perderse los aromas que desaparecen rápidamente). Para ello la copa se llena hasta los dos tercios (o hasta la mitad) dejando espacio para apreciar los vapores aromáticos que desprende el vino. Hay varias maneras de percibir los olores pero la más recomendada es hacerlo inmediatamente después de agitar la copa lo que aumenta la evaporación y por consiguiente la intensidad de los aromas. También es importante, al transmitir nuestras sensaciones, emplear olores que puedan ser reconocidos por la mayor cantidad de gente posible.

Entre los aromas que podemos encontrar se pueden mencionar:

Animal: cárnico, trufado, pútrido, huevos podridos.

Balsámico: eucalipto, menta, pino, resina.

Quemado: vino cocido, azúcar quemada, alquitrán, madera quemada, ceniza, ahumado.

Madera: tonel, roble, cedro, vainilla.

Químico: éter, alcohol, acetona, acético (vinagre), yodo.

Especias: pimienta, canela, romero, nuez moscada, laurel.

Floral: Rosas, anís, acacia, geranio, violeta, lavanda, naranjo, lila, jazmín, clavel.

Frutal: almendra, almendra amarga, naranja, banana, cacao, cereza, frutas secas, frambuesa, nuez.

Vegetal: Hierba, heno, hierba recién segada, moho, corcho.

 

 

Gusto

 

 

"El gusto actúa en el centro de la boca. Se irradia hacia delante en forma profunda, seca e intensa. Invade toda la boca y permanece cierto tiempo" decía un enólogo en un viejísimo comercial de vinos.
 
Y es así realmente. Es el sentido más importante ya que distingue los componentes fijos. Lo mejor es tomar un pequeño sorbo y recorrer la boca con él durante un pequeño lapso. Al momento de tragar prestar atención si hay coincidencia entre los sabores y los aromas percibidos anteriormente para verificar que el olfato está afinado. Luego hay que tener en cuenta la permanencia del gusto. A mayor permanencia, mayor calidad en el vino.

En cuanto a los gustos que percibe la lengua hay cuatro que son básicos: dulce, ácido, salado y amargo. Pero hay también otros factores a analizar como la aspereza, acidez, astringencia y tersura.

 

 

Otras consideraciones 

 

 

Es una obviedad decirlo pero comprobar que el lugar utilizado para la degustación esté aireado, con ausencia de olores y una temperatura cercana a los 20ºC

La temperatura ideal del vino para su degustación es en el caso de los blancos de 10 a 13ºC y en el de los tintos de 15 a 18ºC.

Las copas deberán tener un diámetro de más de 6 cm y una capacidad mínima de 150 cc

 

 

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